lunes 12 de septiembre de 2011

Decisiones




La vida diaria está llena de expresiones que nos hacen pensar que las decisiones son cosas esporádicas; momentos especiales o acontecimientos programados. Pero estos momentos suelen pasar sin mostrar el grado de importancia que puedan tener. Y por supuesto; no siempre decidimos decidir. Muchas veces, debemos decidir; lo cual es obviamente; diferente. Y no hay postergación que valga. Definitivamente,  lo cierto es que decidimos a cada instante; cada día está plagado de decisiones; unas tras otras. Algunas podremos corregirlas; cambiarlas. Pero nunca borrarlas. Las decisiones tienen un componente especial que nosotros no manejamos a totalidad: tiempo. Solo una vez podemos definir el registro de nuestro tiempo, y es ahora. Un segundo después; eso sera cosa del pasado. Sin duda, algunas decisiones, son más importantes que otras. O al menos, eso es lo que podemos pensar a simple vista. Que tan importante fue la decisión que tomamos acerca del plato que escogimos a la hora del almuerzo? O los dos minutos de retraso antes de llegar; o la palabra que no dijimos. La llamada que hicimos. O las cosas que empezaron ayer. O las que terminaron.  Las decisiones son a veces tan sutiles y cotidianas que  no las registramos como eso: decisiones.

El eventual hecho de que a veces las analicemos o no; no impedirá que afecten o que incluso modifiquen nuestra vida. Y la de los otros. Y quienes son los otros? Eso depende a veces de cuanto abarque nuestra vista periférica; o es cosa del nivel de consciencia. O más simple aun; de si nos importa o no. Vamos; a veces ni siquiera queremos enterarnos de lo que acabamos de decidir. Y se pretende tapar el sol con un dedo. Esa ceguera temporal o definitiva; es obviamente; también una decisión. Decidimos en automático.  ¿Que no te suena lo de  “automático”? ; vaya; que a veces caminamos con los ojos cerrados.